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miércoles, 18 de mayo de 2011

EL TÚNEL, de ERNESTO SÁBATO

El túnel es una novela de estructura psicológica escrita por Ernesto Sábato. Presenta en el personaje de María Iribarne, la comprensión de la totalidad y el absoluto a la vez que las zonas ocultas de misterio que impulsarán a Juan Pablo Castel a asesinarla. El pintor, al dar forma a su obsesión interna, debe renunciar a cualquier otra opción, en un proceso a la vez constructivo y destructivo que centrará el análisis de las motivaciones del crimen. Obra esencial de Ernesto Sábato, El túnel nos entrega los elementos básicos de su visión metafísica del existencialismo.
Tras su publicación en 1948, Sábato logró el reconocimiento internacional al recibir elogios de personalidades del mundo como Thomas Mann y Albert Camus.
El túnel, una historia sobre la incomunicación y sobre la conversión del amor en odio, es una novela fácil de leer, que se puede considerar policíaca, aunque no de misterio; desde el principio sabemos quién es la víctima y quién el asesino. Pese a la amargura y el pesimismo que recorre toda la trágica historia, Sábato deja también espacio para la ironía.

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3 comentarios:

  1. La mente es como un recinto de encrucijadas, laberintos y oquedades. Unos caminos conducen fácilmente a la luz, otros discurren entre luces y sombras, pero hay uno, un túnel, que traidoramente conduce al reino de la oscuridad. Algunos no pueden resistir la tentación de aventurarse a explorarlo, pero ese camino no tiene retorno. No es posible ver la luz cuando uno se adentra en él... Y la diferencia entre tomar un camino u otro, la azarosa capacidad de acertar o equivocarse, ésa es la frágil frontera que divide a los seres humanos en función de su "cordura".

    Nos vemos el MARTES 31 MAYO, en la Biblioteca, a las 18´30 h, para hablar de ese túnel que Sábato tan acertadamente exploró.

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  2. Sobrecogedora, angustiosa, casi asfixiante.
    Literariamente, una novela policiaca, de suspense, con su asesino, su víctima y, por supuesto, su crimen.
    Capítulos cortos, lenguaje sencillo, fácil lectura.
    Sin embargo, en sus pocas páginas contiene un análisis profundo, pesimista y filosófico de la incomunicación humana. El autor bucea en la mente del protagonista de una forma magistral. Creo que Sábato no tiene nada que aprender de la psiquiatría, pues ha sabido transmitir la psicosis paranoica hasta el punto de que el lector llega a comprender (que no a justificar) la conducta del protagonista.
    Atrapar el alma, poseer los pensamientos del otro, hacer con el yo y el tú un utópico nosotros puede envenenar la mente y transmutar la pasión más intensa en el odio más mortífero.
    Excelente novela.

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  3. Selecciono de este libro los párrafos siguientes:
    "es increíble hasta qué punto la codicia, la envidia, la petulancia, la grosería, la avidez y, en general, todo ese conjunto de atributos que forman la condición humana pueden verse en una cara, en una manera de caminar, en una mirada."

    "He visto en los últimos años emigrados que llegaban con la humildad de quien ha escapado a los campos de concentración, aceptar cualquier cosa para vivir y alegremente desempeñar los trabajos más humillantes; pero es bastante extraño que a un hombre no le baste con haber escapado a la tortura y a la muerte para vivir contento; en cuanto empieza a adquirir nueva seguridad, el orgullo, la vanidad y la soberbia, que al parecer habían sido aniquilados para siempre, comienzan a reaparecer, como animales que hubieran huido asustados; y en cierto modo a reaparecer con mayor petulancia, como avergonzados de haber caido hasta ese punto. No es difícil que en tales circunstancias se asista a actos de inratitud y de desconocimiento."

    "Las cartas de importancia hay que retenerlas por lo menos un día hasta que se vean claramente todas las posibles consecuencias."

    "en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro."

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